La poesía no se lee igual que una novela. Un poema es un bocado delicado que hay que saborear lentamente, reteniendo sus ingredientes (sus recursos estilísticos, que son los que nos llevarán a la comprensión del mensaje) en el paladar de nuestros sentidos. Un poema hay que leerlo con los ojos del alma, sabiendo que siempre encierra un misterio, algo más, detrás de la belleza que desprende.
Os dejo una breve antología elaborada por Felipe Zayas que nos va a servir para recitar, reconocer y reflexionar sobre temas frecuentes en la poesía. Son poemas breves y sencillos que ejemplifican sentimientos variados:
- La queja por la pérdida de la libertad.
- El afán de aventuras.
- El deseo amoroso.
- La sensación de paz y bienestar.
- La invitación a gozar del presente.
- La pesadumbre por la amenaza de la muerte.
- La añoranza de un amor terminado.
- El dolor por la muerte de la persona amada.
- La añoranza de la niñez.
- La oposición a las guerras y el deseo de paz y amor.
EMPIEZA A ESCRIBIR...
Victoria había estado dormitando bajo una roca en esas horas de inclemente sol. Cuando salió, Hugo se encontraba en la playa, agachado. Al acercarse, vio como éste estaba escribiendo en la arena con una rama: había puesto una fila de palabras. Victoria sabía como iba a continuar aquello: Hugo seguiría escribiendo otra fila de palabras bajo la anterior, y bajo esta, otra...
Se quedó tras él, abandonado en los recuerdos de este juego al que a veces recurrían en los ratos libres que la navegación les regalaba. Mentalmente fue reconociendo las columnas de palabras: sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, sustantivos, preposiciones+sustantivos. Al terminar, Hugo se giró y, sonriendo, le hizo un gesto a Victoria, quien ya estaba eligiendo mentalmente las palabras con las que formar un simple y libre verso; más adelante intentarían crear con ellas algún poema.

Ahora te toca a ti. Continua o crea tu propio poema con esta lista u otra inventada por ti.
Se quedó tras él, abandonado en los recuerdos de este juego al que a veces recurrían en los ratos libres que la navegación les regalaba. Mentalmente fue reconociendo las columnas de palabras: sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, sustantivos, preposiciones+sustantivos. Al terminar, Hugo se giró y, sonriendo, le hizo un gesto a Victoria, quien ya estaba eligiendo mentalmente las palabras con las que formar un simple y libre verso; más adelante intentarían crear con ellas algún poema.
Ahora te toca a ti. Continua o crea tu propio poema con esta lista u otra inventada por ti.


